El día que conocí a Don Gil, el de las calzas verdes, en Madrid

Siempre da gusto ir a los Teatros Luchana, que desde 2015 funcionan en los antiguos cines de la calle del mismo nombre. Pero si la visita tiene por ocasión disfrutar una obra como Don Gil de las Calzas Verdes, a cargo de la Compañía Ensamble Bufo, el placer es mayor.

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Era un domingo sabroso, de esos que evocan butacas y telones. La sala estaba llena y la ilusión era evidente. Para una espectadora latinoamericana como yo, la propuesta resultaba doblemente interesante pues, además del mérito que por su capacidad interpretativa tiene el ensamble de seis actores sobre el escenario; lo entendía como una nueva manera de repasar esta famosa comedia de enredo escrita por Tirso de Molina, y acercarme más a la historia y la cultura de España.

La sorpresa fue grata desde el principio. La energía que se siente, desde que se enciende la primera lucecita, me atrapó por completo. Es sencillamente hipnótico. La dirección de Hugo Nieto y la música original de Miguel Magdalena son el marco perfecto para que Sara Moraleda, Samuel Viyuela, Rafa Maza, María Besant, Natalia Erice y Jorge Muñoz deleiten con el desenfado castizo que se requiere para dar vida a esta obra.

Se dice que para Tirso de Molina la comedia era un espectáculo integral que involucraba los sentidos y el intelecto; y Don Gil de las Calzas Verdes es un reto que tiene lo suyo. Sobre el escenario todos entregan el corazón, la garganta y los pulmones al arte del que son figuras. Como viento de otoño, la música es agua fresca que salpica textos complejos y densos, característicos de uno de los dramaturgos más prolíficos del Siglo de Oro.

Resulta satisfactorio recordar que Tirso de Molina era fray de la Orden de la Merced, pero por su sátira agresiva fue amenazado de excomunión. Ya en 1624 la Junta de Reformación consideraba que sus comedias eran profanas, “con malos incentivos y ejemplos”. De hecho, Don Gil de las Calzas Verdes es una historia de amor, codicia, celos, infidelidad, engaño y manipulación; que codifica la ambigüedad sexual, los conflictos territoriales y prejuicios profesionales… ¡Vaya tela marinera!

En esta versión de Ensamble Bufo, el papel principal está a cargo de la destacada Sara Moraleda (la misma de El Secreto de Puente Viejo). Va “con calzas y a lo loco” pero, sobre todo, va con ganas y con duende. Merece pañuelos blancos. La verdad es que todos los actores tienen un carisma especial y los articula una química tangible. Mención especial merece la madrileña María Besant, que no dejó de recordarme a la Bernadette de Melissa Rauch. Su interpretación de Doña Inés es, en una palabra, genial.

Al finalizar la función se experimentan dos cosas inevitables: El deseo de una copa de vino en el súper chic “Marta, Cariño!” a la salida de la sala grande; y las ganas de tararear sin parar toda la noche: “Que bonita es ellaaaa, ¡que bonito es él!”… -¿Y qué más? -Don Gil no más.

María José Flores
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  • Don Gil de las Calzas Verdes se presenta en los Teatros Luchana de Madrid los sábados y domingos de septiembre a las 19:00. Información sobre entradas en este enlace.

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