Los Golden Apple Quartet son un dulce deleite para el corazón

Los Golden Apple Quartet son un dulce deleite para el corazón



Son genuinos, divertidos, talentosos, carismáticos y, sobre todo, muy sexys. Después de 30 años de carrera artística, Chronos ha dejado su inevitable huella gris y blanca sobre sus cabezas; pero también ha reafirmado, cada vez más profundo en sus corazones, el ímpetu de quienes aman tanto lo que hacen, que lo hacen cada vez mejor.

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Las pajaritas, los trajes elegantes, las miradas cómplices y toda una evocación a la divina locura de registros vocales perfectos, sincronizados y llenos de texturas y matices; inundan el Teatro Rialto de la vibrante Gran Vía madrileña. Sube el telón y aparecen, los cuatro, derrochando optimismo y dando lecciones de buen humor.

Reza un proverbio japonés que «el tiempo que pasa uno riendo, es tiempo que pasa con los dioses». En el caso de los Golden Apple Quartet, un cuarteto vocal que nació en la boda de un amigo en San Sebastián; su espectáculo «Sin ton ni son» es capaz de transformar la velada en un olimpo infinito.

Todos los viernes de marzo y abril, esta cuadrilla humorística, teatral y musical celebra lo mejor de su repertorio, fieles a su característico canto a capella, que en momentos muy especiales se transforma en todo un collage interpretativo de canciones imperecederas y escenas inolvidables.

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Sus divertidísimos arreglos solo pueden salir de la genialidad de un maestro (o de cuatro, en este caso) y canciones como «Buen Menú», «María de la O», «Contigo Aprendí» o «Villancico de Verano» inundan la sala de risas que, como decía el poeta tinerfeño Tomás de Iriarte, son «el idioma universal de los hombres inteligentes».

Cuando tuve el privilegio de disfrutar su presentación, gracias a la cortesía de Yellow Media, fue la primera vez que los vi sobre un escenario. Durante sus primeros años de carrera, el conocido Kike Ochoa fue quizás la cara más popular de la compañía. Sin embargo, en el 2015 dio paso al joven Mikel Urreizti, quien asumió con éxito la responsabilidad de acompañar a tres grandes de la música y la comedia: Loyola Garmendia, Eduardo Errondosoro y Manuel Romano.

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La brecha generacional no resta ingenio y agudeza al trabajo de la compañía. De hecho, por momentos, Mikel luce más sereno y maduro que sus compañeros, recién instalados en el sexto piso del edificio de la vida. Manuel es el más alto y, como los vinos buenos, es de La Rioja. Tiene un registro grave que resulta hilarante cuando lo contrasta con su irreverente lenguaje corporal.

El responsable de la puesta en escena es Eduardo, de Donostia, cuyas ocurrencias son un tributo a la inocencia del niño que llevamos dentro. Finalmente, tenemos a Loyola, el galán de la partida y tío de Mikel. Instrumentista y cantante egresado del Conservatorio de San Sebastián, es un barítono de lujo, con una sonrisa seductora y una elegancia indiscutible.

Las semejanzas que muchos ven con el grupo argentino Les Luthiers son inevitables. El estilo maravilloso, el humor, la autoridad académica y la proyección de una juventud prolongada, a base de alegría y buen rollo, han dado motivos. Incluso, años atrás, Kike Ochoa tenía un sorprendente parecido físico con Daniel Rabinovich. Al retirarse de los escenarios, el vasco aseguró que lo hacía para disfrutar sus años de jubilación, aunque no se desentendería por completo de la compañía; tal como lo hizo Carlos Nuñez Cortés a finales de 2017.

Sin embargo, los chicos de la manzana dorada tienen un estilo propio, influenciado por los éxitos que acompañaron a películas clásicas del cine, canciones americanas e inglesas que marcaron a varias generaciones y los ritmos de la vibrante y apasionada España que corre por sus venas.

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Si una cosa me queda clara, es que a estos señores hay que verlos actuando al menos una vez en la vida. En mi caso particular, espero que sean muchas más… para a deleitarme de lo lindo con «El Barbero de Sevilla» o «English man in New York». Por lo pronto, tienen oportunidad de pasar una noche inolvidable con estos artistazos, todos los viernes de abril a las 23h, y posar junto a ellos en el Photocall a la salida. Les va a encantar.

María José Flores